Según la Policía, el ultimado era
perseguido por una patrulla por una acusación de homicidio quien al verse
acorralado entró a una vivienda en la localidad La Yagua, tomando como
rehenes una mujer y su hija menor de edad, a las cuales amenazaba con asesinar si los policías no se marchaban del lugar.
Tras una «negociación» José
Antonio aceptó que un sacerdote entrara a la vivienda, pero quien realmente lo
hizo fue un coronel de la uniformada, con sotana, quien una vez dentro lo mató
de un balazo en la cabeza.
Antes de ser abatido, Reyes
Uyola aseguró que no hirió ni causó daño ni a la mujer ni al infante. “Yo no te
voy a hacer un daño porque si no se lo hubiera hecho a tu familia”, le dice a
un hombre llamado Johnny, aparentemente la pareja de la fémina secuestrada y
padre del niño.
Las
grabaciones quedaron documentadas en las redes sociales la cual fue una de las
condiciones que puso para entregarse, además de la presencia del cura.



